Este
miércoles 28 de setiembre, al salir las primeras estrellas, comienza el primer
día de Tishrei, el primer mes del
calendario hebreo, del nuevo año 5772. Lo nuevo, tanto en el marco familiar
como en el comunitario y nacional, nos llena de esperanza. Es una oportunidad
que se vuelve a abrir, de lograr lo que no hemos logrado antes, de superarnos,
de corregir. Y las oportunidades, hay que saber aprovecharlas….
No es un
mero “borrón y cuenta nueva” o un “pedimos perdón y ya está”…sino un intento de
empezar de cero en lo que requiere cambios, pero con verdadera intención. Eso,
la “kavaná”, es clave. De lo contrario, la nueva oportunidad no tiene sentido.
Rosh
Hashaná, el año nuevo judío, tiene una profunda ligazón a lo religioso, a la fe
en Dios y el apego a su Creación. Pero no menos que ello, a nuestro criterio,
tiene mucho que ver con lo humano. En definitiva, será El quien decida , según
la tradición, quién será inscripto en el Libro de la Vida y quién no..pero al que
se da la oportunidad de corregir, cambiar su camino, o de tomar la decisión de
continuar en el mismo que ya emprendió, es al hombre..y por cierto a la mujer.
Hace pocos
días, en el marco de la cobertura de la situación política en la arena israelo
palestina, cuando los palestinos se aprestaban a presentar a la ONU su petición unilateral de
reconocimiento, entrevistamos en el asentamiento de Efrat y en un barrio de
Jerusalem, a dos familias que perdieron seres queridos en atentados
terroristas. Fue un intento de buscar el aspecto humano de la situación,
paralelamente a las aristas políticas. Ambas familias eran observantes, judíos
religiosos, pero con distintos enfoques y formas de vida.
El hogar al que llegamos en el barrio Givat Shaul de Jerusalem, era de
una familia ultraortoxa, o como se lo llamaría en hebreo, “haredit”. Estuvimos
con Esther Bellaich y su esposo, Mordejai, conversando sobre la tragedia que
Esther vivió el 9 de agosto del 2001
cuando perdió a su hija Yojeved , casi lamás pequeña de sus ocho hijos de su
primer matrimonio. Yojeved tenía entonces de 10 años y murió en el atentado terrorista suicida en la
pizzería “Sbarro” de Jerusalem. Esther misma estaba en el lugar de la explosión con
el resto de sus hijas mujeres. Otra de las niñas, en ese momento de 15 años,
resultó gravemente herida.
Tras
escuchar su testimonio, sentir su dolor , su falta de fe en la probabilidad de
paz con los vecinos de Israel y captar al mismo tiempo su firmeza a seguir
adelante con la vida, la cordialidad de Esther y Mordejai y al parecer también
el hecho que nosotros habremos irradiado que nos sentíamos a gusto en su casa,
hizo posible una conversación más amplia sobre una variedad de temas no
relacionados a la entrevista por la cual habíamos ido a verles.
Inevitablemente, uno de ellos fue la religión, la vida judía en sus diferentes
expresiones..y la fe o falta de ella.
Comentando
acerca de cómo equilibrar entre la confianza en Dios-que para nuestros
interlocutores era clave en su vida diaria, como guía permanente-y el aporte
del hombre mismo que nosotros destacábamos más, Esther , como tratando de
acercarse a nuestro “mundo” , nos dijo: “EL nos guía y es la fuente..pero el
esfuerzo es muy importante”. Ella usó la palabra hebrea “hishtadlut”, que
significa intentar con fuerza, con empeño. Y nosotros pensamos, que justamente
al comenzar el nuevo año, era interesante a escuchar a Esther..que tanto empeño
habrá tenido que poner hace diez años para no caer cuando abrió los ojos en aquel infierno , vio
a su lado cabezas y brazos,y comenzó a gritar buscando a sus hijas..La fe le
habrá sido clave, pero sin el empeño propio, sin ese esfuerzo por salir adelante,
no habría podido continuar.
Y ahora,
casi al terminar el 5771, deseamos que el nuevo que ahora llega, nos exija a
todos esfuerzos de los que salgamos airosos, sin dolores irreparables de por
medio . Que nos ponga a prueba y que sepamos sortear cada examen con éxito, en la relación con nuestros seres
queridos, en el trabajo, en la vida toda.
Y que los
exámenes con los que tengamos que lidiar, no sean nunca como los de Esther de
Jerusalem, sino propios de gente que vive en paz y lidia simplemente con los
complejos desafíos de la vida diaria.
¡Feliz año
nuevo! ¡ Shaná Tová!